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23 de febrero de 2026
23 de febrero de 2026
Bionegocios que impulsan el desarrollo sostenible en la Amazonía peruana
A través del programa Bioinversión Amazónica, Profonanpe impulsa un modelo de créditos sin intereses para bionegocios en seis regiones del país, buscando asegurar la conservación de ecosistemas mediante actividades productivas que generen rentabilidad y fortalezcan a las comunidades locales.

Representantes de emprendimientos sostenibles compartieron sus experiencias sobre el aprovechamiento responsable de recursos amazónicos y la reforestación de miles de hectáreas de bosque. (Foto: Profonanpe)

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Por Priscila Mantilla Lozano

Por Priscila Mantilla Lozano

Especialista en Comunicación Estratégica y Marketing Sostenible (ESG). Lidera proyectos de educación, innovación social y emprendimiento con impacto en LATAM y España.
Por Priscila Mantilla Lozano

Por Priscila Mantilla Lozano

Especialista en Comunicación Estratégica y Marketing Sostenible (ESG). Lidera proyectos de educación, innovación social y emprendimiento con impacto en LATAM y España.

En el marco del lanzamiento de la segunda edición del programa Bioinversión Amazónica, impulsado por Profonanpe en alianza con el Ministerio del Ambiente y financiado por el Fondo Verde para el Clima, conocimos experiencias que demuestran que el desarrollo económico y la conservación pueden avanzar de la mano.

Más que un programa de financiamiento, Bioinversión Amazónica representa una nueva manera de entender el rol del sector empresarial en la Amazonía a través de generar rentabilidad protegiendo el capital natural y fortaleciendo a las comunidades locales.

Green Golden Forest: conservación con modelo de mercado

Uno de los casos destacados fue Green Golden Forest (GGF), representado por Gretel Padilla, ejecutiva de inversiones.

En este caso, la empresa trabaja junto a comunidades amazónicas brindando acompañamiento técnico y concesiones sostenibles para el aprovechamiento responsable del aguaje, un fruto emblemático del bosque.

Su meta es ambiciosa, convertirse en la empresa líder de aceite de aguaje en la región, con proyección exportadora y proteger más de 2,400 hectáreas de bosques de aguaje, reduciendo la tala y promoviendo prácticas de manejo sostenible.

“La conservación solo es sostenible si es económicamente viable. Tenemos que lograr que las actividades que hacen bien al planeta también sean rentables”, señaló Gretel Padilla durante el evento.
Este enfoque resume el espíritu del programa: transformar la conservación en una oportunidad económica concreta.

Proyecto SOQTAPATA: reforestar para trascender

Otro caso inspirador fue el de Proyecto SOQTAPATA, presentado por su cofundador Alfredo Pilares.
La iniciativa nació del deseo de sus padres, Rafael y Cecilia, de crear un proyecto con impacto duradero. En 2011 obtuvieron una concesión de 6,300 hectáreas, donde iniciaron un proceso de conservación y reforestación a gran escala.

Gracias al financiamiento y acompañamiento empresarial de Bioinversión Amazónica, el proyecto ha fortalecido su modelo productivo y su impacto ambiental, consolidando una propuesta que combina sostenibilidad, visión de largo plazo y compromiso territorial.

“Queremos crear algo grande y que genere trascendencia”, resaltó Alfredo como la motivación que dio origen a este emprendimiento.

Un modelo financiero innovador para la Amazonía

Durante el evento, Anton Willems, director ejecutivo de Profonanpe, explicó que la iniciativa comenzó a gestarse en 2018 y se concretó en 2024. En 2025 iniciaron operaciones los primeros bionegocios seleccionados, cuyos resultados hoy ya muestran impactos medibles en tres niveles: conservación de ecosistemas, fortalecimiento de comunidades locales y consolidación de modelos empresariales sostenibles.

El programa ofrece un mecanismo financiero innovador de acceso a crédito sin intereses, con plazos de hasta cinco años y devolución parcial del capital, gracias al esquema de donaciones y cooperación internacional. Esto reduce el riesgo para los emprendimientos y facilita la transición hacia modelos sostenibles.

Actualmente, Bioinversión Amazónica opera en seis regiones estratégicas: Amazonas, Loreto, San Martín, Madre de Dios, Cusco y Puno.

Willems cerró el evento con un llamado claro: “Hay oportunidades. Si logramos que más emprendimientos se sumen, más fuentes de cooperación, el Estado y el sector empresarial podrán invertir en nuevas formas de cuidar el planeta”.

Más que financiamiento: una apuesta por el cambio estructural

Bioinversión Amazónica no solo impulsa negocios, además está construyendo un ecosistema donde la conservación deja de verse como un costo y se convierte en una inversión estratégica.

La Amazonía necesita soluciones escalables, sostenibles y económicamente viables, y estos bionegocios son prueba de que ese camino ya comenzó.

 Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente la línea editorial de la Revista Gobernanza Social.

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